Bastinazo

En cuanto a la palabra que he elegido, ¡me ha acompañado toda mi vida! Desde pequeño la aprendí y me ha acompañado siempre. Me encanta por su versatilidad, porque lo mismo se puede usar para cosas buenas (“¡qué bastinazo sería que se celebrase en Cádiz el Congreso Internacional de la Lengua Española!”), que para cosas malas (“qué bastinazo el precio de la luz").