Medio millar de personas asisten al recuperado Festival Iberoamericano de Poesía

Cerca de quinientas personas han disfrutado el pasado fin de semana del recuperado Festival Iberoamericano de Poesia de Cádiz (FIP Cádiz), organizado conjuntamente por la Fundación Carlos Edmundo de Ory y la Casa de Iberoamérica. Esta fiesta de las letras, dedicada también a la candidatura de Cádiz al X Congreso de la Lengua Española, arrancó el pasado jueves en la sede de la Fundación Unicaja con la proyección de Cohen y yo, un documental dirigido por Manuel Iborra, en el que diferentes poetas hispanoamericanos y otras personas relacionadas con la cultura rinden homenaje a la obra poética del cantante canadiense Leonard Cohen.

Pero el programa oficial y la inauguración fueron el jueves, día 5 de mayo. El presidente de la Sociedad Cádiz 2012 (entidad que gestiona la Casa de Iberoamérica), Paco Cano, y la presidenta de la Fundación Carlos Edmundo de Ory, Laura Lachéroy, abrieron este certamen que ha vuelto para quedarse, tal y como señaló el edil gaditano. Cano apuntó también en esa inauguración que la Casa de Iberoamérica ha dedicado buena parte de su programación de los últimos meses a la poesía, con el montaje de dos exposiciones artísticas y otros proyectos poéticos que implican también a la ciudadanía y especialmente, al alumnado de centros públicos de la ciudad.

Tras las palabras oficiales, la charla prosiguió con otros dos protagonistas: el director de la Fundación Ory, Salvador García, y el escritor veracruzano Jordi Soler, que personifica como pocos otros las letras de ida y vuelta al ser mexicano de origen español y además vivir en Barcelona. García y Soler hablaron de poesía, pero también de cómo la tecnología está arrinconando a los seres humanos hasta tal punto que el veracruzano recomendaba una desconexión; también charlaron sobre miradas y sobre la vida del autor, que creció en un entorno selvático escuchando cuatro idiomas: español, catalán, náhuatl y totonaco.

A continuación llegó el turno de la argentina Valeria Correa, que presentaba su libro Hubo un jardín, junto a la poeta gaditana María Alcantarilla. Correa habló de su forma de trabajar y contar las historias que se reúnen en ese libro editado por Páginas de Espuma. También se refirió al sentimiento de culpa y a los secretos, dos temáticas que sobrevuelan las historias.

En otro registro completamente diferente y ya en la segunda jornada, el poeta y performer mexicano José Eugenio Sánchez logró meterse en el bolsillo y captar la atención del alumnado de segundo de la ESO del IES Balbo que acudió en la mañana del viernes, día 6 a la Casa de Iberoamérica. Transgresor, provocador y muy divertido, Sánchez recitó sus poemas, con ritmo de rock y estética de rap. De Dios a Marte y de la Coca-Cola a Kennedy, sus versos están plagados de referencias a la cultura pop, digital, sin perder la crítica social, como en “La felicidad es una pistola caliente”, uno de los textos que recitó:

“la kraft mató a la heinz/

la pepsi a la coca /

la coca a los gringos/

el ddt a los piojos /

el lsd a los protestantes /

el pvc al poliestireno /

al qaeda a sí mismos”

Entre las risas y silbidos de las chicas y chicos que rondaban los 13 y 14 años, José Eugenio se despidió preguntando a la concurrencia: “¿Se les ha hecho muy atrevido?”

Tras el paso huracanado de José Eugenio Sánchez, llegó el más que obligado homenaje a las poetas argentinas Alfonsina Storni y Alejandra Pizarnik, a cargo de Claudia Capell. Este mes se cumple el 130 aniversario del nacimiento de Storni (1892-1938) y en septiembre se conmemorará los 50 años del fallecimiento de Pizarnik. Ambas poetas, que se suicidaron, son dos de los grandes referentes de las letras en español.

Claudia Capel, que fue presentada por el vicecónsul de Argentina en Cádiz, Ezequiel Martín Barakat, hizo un repaso por la vida y obra de Storni y Pizarnik, recitando algunos de sus poemas. “Es necesario leerlas y hablar de ellas”, resumió.

El Festival prosiguió la tarde del viernes con una mesa redonda en la que participaron Noni Venegas, Valeria Correa Fiz y María Alcantarilla  y que llevaba por título Escribir desde la otra orilla.

La jornada se cerró con un recital a cargo de Valeria Correa Fiz y María Alcantarilla, que sustituyó a la ecuatoriana Mónica Ojeda, quien no pudo viajar a Cádiz tal y como estaba previsto por cuestiones de salud.

Fuera ya de la Casa de Iberoamérica, en el bar La Casapuerta, se celebró una sesión de micro abierto con los alumnos/as del Laboratorio de Escritura Creativa.

La última jornada del FIP Cádiz, el pasado sábado, día 7, se centró por una parte en el poeta colombiano Álvaro Mutis, de antecedentes gaditanos al estar emparentado con el sabio José Celestino Mutis. Fue su amigo y compatriota Armando Romero el que abrió fuego, en este ‘oleaje’ al autor de ‘Maqroll el Gaviero’. Tras él, el gaditano José Ramón Ripoll continuó limando las aristas del poeta colombiano con la conferencia El reino de Mutis: desde Colima a Cádiz.

El sábado por la tarde, la gaditana Nieves Vázquez Recio y el arcense Abraham Guerrero Tenorio, protagonizaron un recital, al que siguió otro más de la argentina Noni Benegas y el colombiano Armando Romero.

El fin de fiesta fue el espectáculo Un país cayéndose a pedazos, del inclasificable José Eugenio Sánchez, que cumplió la máxima de Carlos Edmundo de Ory cuando dijo que un poeta tiene que desconcertar al público.